TODOS LOS DESIERTOS SON MIS DESIERTOS

PATROCINADORES

Conociendo la sólida y exitosa trayectoria de Alfredo De Stéfano, no dudamos que este interesante proyecto fotográfico, documental y editorial, nos brindará la oportunidad de enriquecer nuestra mirada y percepción del mundo así como de nosotros mismos a través de su particular objeto de investigación y estudio como es el Desierto.

Esperamos que más empresas comprometidas con el desarrollo cultural y social de nuestro País, se sumen a este proyecto artístico que sin duda, nos hará reflexionar sobre nuestra percepción del espacio, el vacío y nuestra relación con el entorno.

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El desierto se abre ante mí en su compleja sobriedad. Es un testigo potente del tiempo que ha escrito su historia sobre piedras y rocas, hoy convertidas en polvo. Ante mí danza el espacio silente y su inmensa luminosidad. Me estrecha entre sus brazos invisibles y me sumerge en su profundidad tras la que corren mis dos ojos, y mi cámara fotográfica.

El desierto ejerce sobre mí un influjo inexplicable, por eso regreso a él una y otra vez, con la tenacidad de quien deshoja la cebolla, capa tras capa, en medio de un pasmo lacrimoso y feliz. Veo sus dunas viajeras, sus montículos peregrinos, sus valles y sus crestas frágiles que se mecen al vaivén de sus caprichos y me pregunto por qué, si lo conozco tan bien, si le entiendo la entraña, si lo leo como lee el marino la bóveda celeste; por qué aun me embruja.

Bajo el influjo de su misterio he concebido proyectos fotográficos ante cuya conclusión siempre me quedo con la íntima convicción de haber rozado apenas el borde del milagro. Por eso inicio de nueva cuenta, y a la vez, con la íntima esperanza de que esta vez sí se me revele de cuerpo completo su mágico enigma.

En esta nueva serie de mi trabajo fotográfico me propongo analizar las diversas manifestaciones de la vida y de la muerte en los desiertos del mundo; cuál es la cosmogonía que sustenta sus misterios,

cuáles son las semejanzas y diferencias que procrean sus diversas culturas, y que van desde el Gobi en China, el Sahara en África o el Gibson en Australia, hasta Mojave en Estados Unidos o el Atacama en Chile.

Me propongo representar estas historias de vida y de muerte mediante las intervenciones que practico en el escenario extenso del desierto, para dialogar con mi propio concepto de vida y muerte. No ya la muerte concebida como el desenlace trágico de la existencia, como el extremo temido y doloroso al que nuestra cultura occidental nos ha enseñado a rehuir, sino como el colofón, antípoda, equivalente y necesario del nacimiento. Creo que no hay mejor sitio para reflexionar en torno a la muerte y la vida, que el desierto, ese inagotable horizonte vital, dinámico, vigoroso, en perpetua renovación.

Quiero acercarme al sacramento de vivir en el desierto, y de morir en él y por él. Quiero responderme estas preguntas, sólo para estar listo para las siguientes preguntas, que encierran, lo sé, la primera y única inquietud que me he formulado desde siempre:

¿y a dónde va esta tormenta de luz?

Alfredo De Stéfano